ORACIÓN A SAN CIPRIANO

San Cipriano, loable mártir de la fe

acudo a ti con mucho fervor para implorarte

que intercedas por mi familia y por mí,

ante nuestro Señor Jesucristo

Nuestro señor todopoderoso

Para que nos conceda, en vínculo del amor

La lealtad y la armonía.

¡Oh excelso patrón! Hombre culto y estudioso

Que supiste elegir

Entre el bien y el mal,

Ilumínanos para que siempre

nuestras decisiones sean de paso firme,

estén bien orientadas

para que todo lo que emprendamos

buenos resultados.

Ayúdanos con tu sagrado poder,

Para que nada malo nos pase.

Aleja todo mal que se pueda interponer,

Todo obstáculo, toda piedra de tropiezo

Que pudiéramos encontrar en nuestro camino

Impidiendo el normal desenvolvimiento de nuestras tareas,

O ejecución de nuestros proyectos.

Aleja toda mala vibra, toda envidia y mala compañía.

Permítenos rodearnos de gente proactiva

tanto en nuestro trabajo

como en la comunidad donde vivimos.

No permitas que personas inescrupulosas

Afecten nuestra vida y

ayúdanos a ser vencedores cada vez.

Santo apóstol, glorioso

Te venero con gran fervor

Pues asumiste con gallardía, deslindarte del mal,

Enfrentar al diablo y asumir el bien

Convirtiéndote al cristianismo

Siendo leal a tu convicción

Transformándote en una persona benevolente

Ayúdame a evitar las tentaciones,

a renunciar al pecado, a salir airoso

en medio de  las dificultades

Genera en mí, un espíritu recto y noble

Permíteme ayudar a quienes más lo necesiten

Sea usted mi mejor aliado en medio de la angustia,

Mi ejemplo de fe a seguir.

Gracias por oír mis peticiones.

Amén.

Biografía de San Cipriano

Tascio Cecilio Cipriano, Nació en Cartago, Siria, en el siglo III, provenía  de una familia muy adinerada, e impía que lo consagró al demonio desde temprana edad, pues lo incitaron, le proporcionaron los medios para que incursara en el camino del espiritismo.

En este sentido, con el afán de prepararlo para tales fines,  viaja a varios lugares del mundo, entre los que podemos citar: La India, Egipto, Macedonia y Babilonia,  entre otros; para adiestrarlo en las ciencias ocultas y así, incursiono en ese mundo, llegando al punto de ofrendar sacrificios humanos entre ellos: niños, ¡a los demonios! estas prácticas las ejerció hasta los treinta años de edad,  ejerciendo gran  poder sobre los espíritus infernales del más allá, con los cuales tenía comunicación.

Posteriormente, su vida da un giro muy significativo pues se deslinda de todas las ataduras que lo ligan a Satanás y renace una nueva persona con una solida y fiel convicción en la fe cristiana. No obstante, sus antecedentes lo califican como el Santo más misterioso, honrado y alabado  por la Santa iglesia Católica y apostólica, luego de convertirse al cristianismo.

Al inicio de su conversión,  no era muy bien visto en la iglesia Católica, pues como se puede notar, no tiene buenos antecedentes y era de esperarse,  pues provenía de una familia pagana que penetró los más oscuro de la magia negra.

¿Cómo ocurrieron las cosas?

Como ya  sabemos, antes de convertirse al cristianismo, San Cipriano era  un famoso hechicero, practicante magia de la magia blanca y de las ciencias ocultas, es por ello que también se le conoce como  El mago o patrón de la magia blanca el cual tras la aparición en su vida de una mujer llamada Justina, cambia su forma de vida radicalmente, por lo que pasó de brujo a sacerdote y luego a obispo, gracias a la influencia poderosa de Justina, una mujer convertida al cristianismo, quien también logró acercar y convertir a sus padres al cristianismo.

Un día, un príncipe de nombre Aglaide, se había enamorado de ella y no había conseguido conquistarla y hacer que Justina cediera a sus deseos, entonces, conociendo la fama de Cipriano, recurrió a él para que lo ayudara con sus artificios a fin de que ella cediera a sus deseos.

Cipriano  trató mediante todos sus hechizos y conjuros que él solía aplicar,  de vulnerar a Justina, por petición del príncipe, para que se enamorara de él tal como se lo había pedido.

Siendo Cipriano, brujo muy reconocido para ese entonces, pues tenía contacto con Lucifer, no pudo  lograr su propósito, por lo que comienza a seguirla para investigarla, y de esta manera, el también se enamora de Justina, pues ella estaba dotada de gracia, inteligencia y belleza.

Debido a sus repetidos y fallidos intentos por todos los medios que el bien conocía para conquistar el amor de Justina, se va a la montaña más alta para contactar a Satanás y cuestionarlo por tan sorpresiva derrota, en la falla ante tan inofensiva doncella.

Le pregunta: ¿por qué no había surtido su hechicería ningún efecto y qué tipo de amuleto o protección tan fuerte podía tener esta singular e inderrotable mujer?

A lo que Lucifer se vio obligado a responderle que esto ocurría por cuanto  Justina estaba protegida por la gracia divina de Dios pues estaba consagrada a él y siempre se signaba con el símbolo de la santa cruz sobre su frente y llevaba en su mano la cruz de San Bartolomé

Esta situación, primero enfurece a  Cipriano, pero posteriormente lo  hizo reflexionar y caer en cuenta de que en el paganismo los dioses son falibles y no pueden contra el verdadero amor, todo esto hace que él se dé cuenta de que Dios todo lo puede y no hay nadie como él, en consecuencia reniega del poder de las fuerzas del mal, para consagrar su vida a Jesucristo, convirtiéndose al fiel cristianismo, de ahí en adelante, empieza una nueva vida, en la que ayuda a las personas más humildes y desprotegidos, así como también ayuda a los enfermos e hizo vida activa en la iglesia.

Después, por su testimonio de conversión de su vida y fe cristiana,   Justina y el lograron ser amigos, ella lo puso en contacto con el Obispo Eusebio, Llegó a ser  clérigo y finalmente obispo de Cartago (desde el año 249 al 258).

Posteriormente, por su conversión, San Cipriano padeció el martirio del emperador Diocleciano durante la persecución de los cristianos, pues comenzó a predicar y pregonar sobre los falsos dioses y a afirmar que no se debía rendir culto al emperador, por lo que este, mando a buscar  a Cipriano y Justina, la cual estaba a cargo de un convento, para ordenarle que se arrodillaran  ante él, y debido a su fe y convicción al cristianismo, desobedeció esta orden, por lo cual fueron torturados, encarcelados y arrojados a la candela  donde se dice que por un milagro divino, no sufrieron quemaduras, sin embargo  fueron degollados, a causa de su fe. Se convierte así, en el Santo mártir de la iglesia.

San Cipriano muere el 14 de septiembre de 258 después de Cristo en Cartago,  pasado un tiempo, sus restos fueron trasladados a  la Iglesia San Juan  de Letrán y son muchos los libros y leyendas que se han escrito sobre estos dos personajes que se convirtieron al cristianismo siendo considerado un mago con prodigio.

Actualmente la iglesia Católica continúa celebrando la conmemoración de estos mártires de la fe y son muchos los devotos que realizan cualquier tipo de peticiones  (amor, salud, trabajo…) para que interceda por ellos y dan testimonio de los favores concedidos.

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Amor a la familia

Dios nos dijo que amaramos al prójimo como a nosotros mismos, y con el amor a la familia nos quedamos cortos de amor. Como San Cipriano es un santo para las peticiones familiares, también tenemos a San Judas Tadeo, el que siempre intercede para los imposibles. Oremos a él para que acuda a nuestro clamor y cuide a nuestros seres queridos, conoce su oración y hazla cada día: https://oracionsanjudastadeo.net/.

Para tener a nuestra familia siempre en oración, debemos acudir a la oración de poder y protección, enviaremos un manto puro de esperanza y amor, en la conversación con Dios para que nunca los desampare. Seguido podemos hacer la oración de protección, esa cubrirá los pasos de toda nuestra familia y los nuestros, en el que nos guiará fuera de los peligros que nos ofrece el mundo.

Cuando uno de nuestros seres queridos no está bien de salud, podemos acudir a la oración para sanar a un enfermo, debemos siempre pedir con mucha fe y esperanzados de que Dios es nuestro médico puro y real, y nos ayudará con esa preocupación que nos agobia.

En momentos imposibles

Cuando sentimos que nos podemos más, muchas veces se pierde un poco la fe, no dejemos que decaiga, Así como San Cipriano fue leal al cristianismo, debemos ser fuerte y nunca dejar de creer. Podemos rezar el credo para recordar por qué creemos en nuestro Dios y lo que él ha hecho para salvarnos y librarnos del pecado.

Si tenemos problemas laborales y sentimos que es imposible encontrar lo que buscamos, podemos hacer peticiones para el trabajo, Dios seguro nos escucha, y debemos ser pacientes, él nunca nos desampara. Si sientes que no puedes con la desesperación, haz oraciones poderosas de serenidad, esto antes de dormir y al levantarte, para que tu día transcurra en armonía y agradecimiento al Padre, que no te dejará de lado.

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Imágenes de oración a San Cipriano

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